La Isla de Palawan será la última de la lista de las grandes islas filipinas que visitar. No por eso con menos interés, de hecho desde mucho antes de venir ya teníamos muchas ganas de conocerla, en concreto la zona norte de Palawan, donde se encuentra la provincia de El Nido.

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Para llegar, tan fácil como volver a volar hasta Manila y pillar otro vuelo hacia Puerto Princesa… nos encanta volar…

Por lo que hemos sabido, Puerto Princesa, pese a tener El Río Subterráneo considerado la novena maravilla del mundo en Sabang, no tiene mucho encanto más, así que nada más pisar tierra, nos falta tiempo para dejarnos raptar por el chófer de una “van” que salía hacia El Nido en breve. Nada más lejos de la realidad. Éramos los primeros de 11 pasajeros que podían subir, por lo que esperamos más de una hora a que se llenara con otros turistas.
El resto de la tripulación, un amigable canadiense, una pareja de rubios, rubios súper rubios suecos, una pareja de franceses, 4 uruguayos y un chico de origen desconocido a quien tocó viajar entre maletas… pobre chico de origen desconocido.

El viajecito en van… ¡vaya tela el viajecito! Ni las 11 horas de avión de Francia a China… 5 largas horas que se hacían interminables por carreteras sinuosas, que en muchas ocasiones se tornaban en caminos de piedras que provocaban la oscilación de cabezas durmientes de un lado a otro, hasta que un coscorrón contra la ventanilla las hacía volver al fatigoso viajecito.

Ya pasó! Llegamos a la terminal de autobuses de El Nido, de ahí, con nuestras mochilas, nos vamos en busca del alojamiento que habíamos reservado a través de la aplicación Agoda, similar a Booking pero especializada en Asia.

Atardecer en Corong Corong
Atardecer en Corong Corong

 

Como esto es Filipinas y aquí el rollo del turismo es así, nos reciben en el hotel con un: acompañadme que os voy a meter en una habitación que alquila mi colega de la calle de atrás que no tiene nada que ver con lo reservado por internet… “Bahala na”.

Población de El Nido
Población de El Nido

 

Amanecemos con los gallos un día más y nos disponemos a buscar un alojamiento en condiciones, a la altura de lo que se merecen unos buenos Mondongos. Como era de esperar el pueblo de El Nido está abarrotado de turismo, lo que lo convierte en un lugar incómodo para alojarse y preferimos buscar por la playa más próxima, Corong-Corong.

Playa de Bahía del Nido
Playa de Bahía del Nido

 

Lo que vamos viendo nos gusta, pequeños resorts a pie de playa, más bonito y tranquilo que El Nido. Poco a poco nos vamos deprimiendo porque todo está lleno, no quedan habitaciones libres. Llegamos a barajar la idea de optar por la alternativa de buscar en algunos de los resorts de lujo, lo que hubiese sido un duro estacazo para nuestro amigo presupuesto.

Playa de Corong-Corong
Playa de Corong-Corong

 

Llegando casi al final de Corong-Corong y escasos de fe, preguntamos en Lugadia Cottages, cabañitas de nipa a plena orilla. Subidón nos dió al comunicarnos que tenían una disponinble y más aún al saber que el precio era más barato del que nos esperábamos. Afortunados los mondongos y su amigo presupuesto.

Cabaña de nipa del Resort Lugadia
Cabaña de nipa del Resort Lugadia

 

Esa noche aprovechamos para visitar El Nido y cenar en uno de sus Restaurantes ubicados en plena bahía y a pie de playa a ritmo de Reggae en el Puka’s Bar.

La imagen de la bahía es impresionante, aguas turquesas y en el horizonte decenas de islas que forman el Archipiélago de Bacuit. Junto a nuestra cabaña, un bar de playa, el Happiness, donde disfrutamos de una bellísima puesta de sol a ritmo de música chill y a trago de ricos cocktails a base de mango, mala vida la nuestra.

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Detalle del Bar Happiness

 

Sorpresón a nuestro regreso al resort. ¡Illo illo illo illo! Los amigos mondongos, aquellos que nos encontramos en Bohol, vuelven a unirse por gracia del destino, los tenemos de vecinos en una cabaña aledaña.

Para la noche cambiamos la tranquilidad de Corong-Corong por la animación de El Nido donde sobran las opciones para no aburrirse, tiendas de camisetas guapas, puestecillos variados, locales de masajes y restaurantes de todo tipo.

Nos levantamos cargados de sangre aventurera y aprovechando que el amigo del Happiness alquilaba kayaks pillamos uno doble, nos avituallamos de piña y bananas y zarpamos a surcar las aguas en búsqueda de Islas inhóspitas.

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Bordeando El Nido en Kayak

 

Desde el kayak, corales...
Desde el kayak, corales…

 

Bordeamos la gigante roca de El Nido en cuyas faldas de piedra caliza se forman idílicas playas. Desembarcamos en la más cercana, pero nuestros gritos de júbilo pronto se ven enfrentados a grito pelado de una energúmena que se lanza a nuestro encuentro chillando “¡¡¡Private Property!!!”…algún afortunado ricachón que se ha construido su choza de lujo en el paraíso ¿de quién se tratará?…

Formaciones de roca caliza en la costa
Formaciones de roca caliza en la costa

 

Desde el kayak...
Desde el kayak…

 

Seguimos disfrutando del paseo y las aguas cristalinas hasta llegar a Papaya Beach. ¡Esta si es la nuestra! Se acabó el paseo en kayak, nos quedamos aquí comiendo piña, mango, plátanos y bebiendo agua de coco con ron Tanduay que nos prepara un amable isleño.

Costa rocosa de El Nido
Costa rocosa de El Nido

 

Sol, arena blanca, snorkel, libros, hamaca, palmeras…lo que viene siendo un estrés de día lo cerramos saliendo a cenar con los amigos mondongos al Sizzling Republic, uno de los mejores restaurantes de la zona para degustar platos filipinos a precios también filipinos.

 

Paraiso de Papaya Beach
Paraiso de Papaya Beach

 

Mondongos jugando a Supervivientes en isla casi desierta
Mondongos jugando a Supervivientes en isla casi desierta

 

Fruto de la noche anterior surge un nuevo plan, alquilar unas motocicletas para recorrer la Costa de El Nido hasta llegar a la Playa de Duli, en el norte, donde vamos a hacer surf.

Duli Beach
Duli Beach

 

Durante el desayuno un alegre danés y su chica italiana, nos comentan que tenían la misma idea e intención de quedarse a dormir en el único y exclusivo Resort de Duli, con tan solo 2 Cabañas y donde pueden alquilarnos las tablas.

Concentración de mondongos moteros hacia Duli Beach
Concentración de mondongos moteros hacia Duli Beach

 

Resort Duli Beach: sólo tienen 2 cabañitas
Resort Duli Beach: sólo tienen 2 cabañitas

 

Divertida siempre la opción de conducir en moto por Filipinas. Y al llegar, una extensa playa desierta y salvaje con olas no demasiado grandes pero lo suficiente para darnos un buen bañito y sobre todo seguro, pues el fondo es de arena, sin rocas ni coral.

Mondongo a surfear!
Mondongo a surfear!

 

Para acabar el día intensamente nos desplazamos hasta la playa de Las Cabanas, donde nos habían recomendado su puesta de sol. Qué mejor forma para disfrutarla que hacerlo desde una tirolina, 750 metros que unen la playa con Snake Island. Hay que vivirlo…

Sunset desde el Zipline
Sunset desde el Zipline

 

Allá vamoooooos!!!
Allá vamoooooos!!! (Encuentra al mondongo serio)

 

Una de las cosas más típicas para hacer en el archipiélago de Bacuit, es el Island hoping, o lo que viene siendo el salto de una isla a otra. Hay cuatro Tours, escogemos el A porque nos gusta empezar la casa por los cimientos. Visita a Small Lagoon, Big Lagoon, Secret Lagoon, Zimisu Island y Playa de los 7 comandos.

Bangkas en Tours entre Islas
Bangkas en Tours entre Islas

 

Incluye el material de snorkel y una rica comida en la playa orquestada por la propia tripulación del bangka. Los lugares preciosos pero con el inconveniente de estar llenos de turistas como nosotros…estaría bien en un futuro se plantearán la protección de estos lugares tan hermosos para no acabar con el fondo marino y su encanto.

Big Lagoon
Big Lagoon

 

Los días van pasando y no queremos perder la oportunidad de practicar paddle surf en estas maravillosas aguas cristalinas. Así que nos acercamos a SupXplore. Nos llama mucho la atención una excursión de cuatro horas que parte de una zona de río llena de manglares para acabar en la playa de Callaan donde suelen haber olas para aquellos que tienen un nivel más avanzadito en la materia.

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Optamos en ir por libre por la bahía y ver el atardecer desde el mar. La travesía transcurre tranquila, tan solo el ruido del remo y el chapoteo de pequeños bancos de peces voladores que salen y entran en el agua al mismo tiempo.

Reposando en Zimisu Island
Reposando en Zimisu Island

 

El agua es tan cristalina, que se alcanza a ver el fondo coralino con total claridad. Observamos pececillos de diferentes colores, estrellas de mar azules, marrones, medusas, algún espécimen de gran tamaño que no da tiempo a reconocer y una tortuga que marcha rápida a nuestro paso. La actividad es ideal para aquellos que se inician por primera vez en este deporte, pues el mar por esta zona al atardecer es extremadamente tranquila, aunque hay que tener cuidado de no caer por lo cerquita que se encuentran los arrecifes…

Mondonga iniciándose en el paddle surf
Mondonga iniciándose en el paddle surf

 

Recorremos varias playas hasta llegar a Dolarog. Ya de vuelta, nos dejamos coger por el atardecer, que cada día parece despedirse con un color diferente. El de hoy nos sirve para despedirnos de la Isla de Palawan y de esta aventura filipina, pues mañana empieza el largo viaje de regreso.

 

 

 

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